Expatriado… ¿Te sientes en casa?

Hoy trabajando en la escritura de un libro sobre comunicación digital intercultural he llegado al concepto de casa, de hogar.

Debe ser el  invierno en ésta parte del mundo, debe ser enero, debe ser la adaptación… sea lo que sea, el hecho es que me ha dejado pensativa.

¿No es una palabra preciosa?

Una casa, un hogar es algo que los que vivimos de país en país o nos trasladamos dentro de un país constantemente ponemos y quitamos como si fuera una tienda de camping.

El primer traslado es el más duro, a partir del quinto… ¡ni los notas!

Trasladarse se vuelve casi un juego, es algo emocionante.  La espera final. Sabemos que toca trasladarse, y en éstos meses, comienza a acechar la gran pregunta… ¿Cuál será el nuevo destino? Ese secreto tan bien guardado, esa complicidad en las parejas, ese volver a soñar juntos que nos espera otra aventura, empezar a buscar información y comenzar a tantear cómo es la vida allí. La emoción sube, la ilusión comienza a hervir.

Al mismo tiempo, burbujean los sentimientos negativos, comenzamos a ver las cosas de otro modo. De repente nos damos cuenta que la vida es cómo las burbujas, todo es efímero. Al saber que se nos acaba el tiempo y la realidad presente, casi siempre quedan cosas por hacer, queremos aprovechar más, y nos damos cuenta de las cosas que echaremos de menos. Aprovechamos a dar los últimos viajes en la zona, las últimas fiestas con amigos, los últimos meses de colegio, los últimos momentos en nuestra casa, nuestro hogar, quizás de nuestra chimenea o nuestra piscina…de la casa, de los olores… y no sé como pero… justo al final siempre conocemos a alguien con el que encajamos!

En unos meses, la estabilidad se evaporará en una burbuja.

Es una fuente de tristeza que ésta si, siempre la notas no hay despedida fácil (bueno, entre nosotros, algunas veces… ¡hay despedidas deseadas!)

A pesar de ser una fuente de tristeza que no se seca, es un sentimiento maravilloso. Saber que echarás de menos, que te echarán de menos significa que lograste crear algo real, que la vida te cruzó con personas que han sido importantes y que seguramente lo serán para siempre. Lo que enseñan los traslados es que a pesar de los años, a pesar de la distancia, las amistades sinceras hechas en el extranjero son para siempre.

Es una tristeza alegre, una tristeza que te da fuerza porque sabes que no estás sólo y porque sabes que al igual que encontraste esa familia prestada, en el destino nuevo, también sucederá.

Saber que en la vida, a pesar de uno quedarse solo saldrá de nuevo adelante y volverá a crear burbujas llenas de experiencias, ilusiones, aprendizaje y cariño hace que todo el proceso valga la pena.

Si uno logra ver así las cosas, el miedo, la incertidumbre y la ansiedad se evaporan también y nos llenamos de buenas sensaciones, así, logramos que preparar el traslado sea una bonita experiencia rica en emociones profundas y rica en vida.

Saber que uno se muda y poder escoger qué lleva y qué no, es un privilegio. Los que vivimos expatriados como modo de vida llevamos casi siempre un sinfín de objetos valiosos, valiosos sobre todo por los recuerdos que nos traen. Además de los recuerdos no nos quedará nada más que esos objetos, que al mirarlos nos harán revivir el momento y personas ligadas a él; el hecho de poseerlos, hace que el pasado no se evapore y llevemos nuestra historia con nosotros.

Siempre hago montones, tirar, dar a gente que lo necesita, dar a los amigos y el resto lo empaquetarán. Organizo todo con un método eficaz, pensando sobre todo en la llegada al nuevo lugar.

A mi me encanta la fase de selección antes de empaquetar. Me explico, tener todo echo un lío y pasar horas revisando todo lo que uno tiene… no me gusta, lo que me gusta es la sensación que me deja una vez termino. Me siento ligera, me siento limpia, me siento lista para volver a comenzar y afrontar los retos que seguro que llegan.

Después de más de 20 traslados, miles de kilómetros, un sinfín de experiencias y sentimientos, para mi, casa son todas esas cosas que llevamos de un lugar a otro, son los objetos con historia, con nuestra historia, son los lugares, son los olores, son los sabores, son las tradiciones, son las fotos, son los abrazos, son las risas, son las miradas cómplices… y por supuesto, casa es todos esos sitios dónde estén esas personas que nos han llenado el corazón.

 

¿Qué es casa para ti? ¿Cómo reconoces tu hogar? ¿Cómo creas un hogar para los tuyos en la expatriación?

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#expatñola, mirada de una nómada.

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