¿Y si no funciona? Tabús en la expatriación

Tabús de la expatriación y alternativas

Cuando decidimos irnos a vivir fuera no nos planteamos un escenario negativo. Es normal.

Sin embargo, que no nos planteemos las opciones negativas no significa que no puedan darse.

En los últimos años no para de hablarse de los expatriados, de emigrar, de salir para triunfar y conseguir lo que no se consiguió en casa. Es cierto que para muchos expatriados la vida en el extranjero es preciosa.

Sin embargo, existe también una parte de esas personas que se desplazan al extranjero que no logran el éxito esperado.

Es la expatriación silenciosa.

Un tabú, una realidad invisible a la que no se quiere dar coba.

No se oye nada de las personas que vuelven sin éxito, sin conseguir objetivos, con negocios que fracasaron, por quedarse sin trabajo, por crisis de la empresa, por la dificultad de adaptarse todos o alguno de los miembros de la familia, por enfermedades, por pérdida de trabajo, rupturas de pareja, fallecimientos… Sin embargo, éstas situaciones ocurren aunque no se hagan programas en la televisión. 

La realidad es que también existen casos donde la opción de la expatriación no dura ni resulta lo esperado. La vida del expatriado también tiene acritudes. No por ser expatriado uno se libra de enfermedades, desempleo, dificultades económicas, adiciones o rupturas matrimoniales. Si éstas situaciones son muy complicadas en la vida “normal”, cuando ocurren cosas así en la expatriación los efectos se multiplican.

Los expatriados también se quedan en paro.

Existen muchas familias que se quedan sin trabajo en el extranjero. Verdaderos dramas. ¿Cómo harán? Muchas familias que viven en el extranjero olvidan que esa vida puede terminarse. Se suben a un tren de vida alto o altísimo casi siempre de modo paulatino. Vivir en entornos donde todo el mundo viaja, compra ropa y vive con servicio y casas maravillosas hace que la mayoría entren en una rueda consumista subiendo esos estándares de vida. Es normal, vives lejos, es duro y al final, esos lujos, el dinero sirve para suplir otras carencias. Se pasa a ser de grupos con mucha actividad social, hay que comprar ropa, hay que ir a todo.. Si las familias no logran ser responsables con la economía, pueden encontrarse que cuando quieran darse cuenta, la expatriación les comió los ahorros.

Los expatriados también enferman. Cuando la enfermedad severa afecta en el extranjero los estragos son enormes. No sólo porque quizás no haya un sistema de salud adecuado, sino que la soledad, la dificultad para viajar y las dificultades de continuar con una vida normal se multiplican. En la mayoría de los casos de enfermedades graves ha de volverse al país de origen. En ésos casos, si no es el empleado el que enferma, las familias se ven obligadas a separarse por obligación. ¿Cómo se queda el expatriado cuya esposa se ha de ir por enfermedad de ella o de un hijo? ¿Cómo se sigue si el que enferma es el que gana el dinero? ¿Y si tengo un hijo con necesidades especiales?

Situaciones complejas, reales y que por desgracia afectan a muchas personas por el mundo.

Los expatriados sufren también adiciones.

Uno de los mayores tabús es el de las adiciones durante la vida en el extranjero. Las adiciones pueden llegarle a cualquiera, sobre todo en momentos complicados, cambiantes dónde uno es vulnerable. La expatriación es un momento de los más complejos que se puedan vivir. En esas contradicciones diarias, de realidades y circunstancias, muchos expatriados o sus familias caen en problemas como la bebida, las compras compulsivas, obsesión por el cuerpo, dependencia de las redes sociales… En esto tampoco son diferentes… si no logran controlarlo… puede arruinarles la vida, la propia y la familiar.

Los expatriados también se divorcian. 

En la expatriación las tasas de divorcios y separaciones son menores que en el resto de la población, en gran parte por la dependencia económica de uno de los miembros de la pareja y en otra gran medida por los hijos, ya que una separación implica lejanía y privar a los niños de ver  a uno de los progenitores de modo asiduo.

Cuando se dan situaciones así, los hombres, que suelen ser los desplazados, se quedan muchas veces en situaciones precarias. Han de visitar a los hijos o traerlos a que  los visiten, sin embargo hoy en día en las custodias aún no se equilibra el aspecto económico y en muchos casos además de la pensión los hombres divorciados expatriados pueden verse en dificultades económicas. Han de pagar una pensión a los hijos, en general a la ex mujer también por la dificultad de reincorporarse a la vida laboral y por haber renunciado a su carrera, han de pagar su casa y su vida en el país dónde viven y han de costear los viajes de visitas y gastos en las mismas… Los sueldos son grandes, las pensiones de sueldos generosos también son generosas… ¿Y cómo lograrán hacer una vida digna?

Es sensato plantearse cual es la situación a la que me enfrentaría si el mejor escenario no se diera. Plantearse esto no es enfrentarlo con miedo, se trata de hacer un ejercicio de visualización. Visualización de alternativas y visualización de nuestra fuerza y motivación para afrontar los retos que vengan a miles de kilómetros de nuestro entorno. 

Hagámonos algunas preguntas antes de irnos: 

¿Podría reincorporarme a mi puesto? Si no puedo, ¿tengo recursos económicos, fuerzas  para afrontar un comienzo fuera de la empresa o quedarme expatriado y separarme de mi familia?

¿Supone la expatriación un plus de desarrollo profesional incluso si se terminara? ¿Dónde iría?

¿Tengo un plan de ahorro o ya ahorros para poder afrontar imprevistos?

¿Tengo en la familia alguna enfermedad?

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Cambio de país…. ¿Por dónde empiezo?

¿Que información buscar?

Además de los factores psicológicos derivados de la motivación y circunstancias personales antes de decir si a un cambio de vida, al valorar la oferta de trabajo hemos de ser objetivos. Si el traslado viene motivado por el deseo de vivir una nueva experiencia, se suele dejar de mirar aspectos formales que pueden tener un gran impacto en el futuro.

Hay que recabar la máxima información posible sobre el nuevo destino para poder dibujar una situación lo más fiable posible y decidir si en el plano económico es rentable realmente ya que existen numerosos costes y sorpresas ocultas. Hemos las nuevas condiciones del entorno serán compatibles con nosotros o nuestra salud.

Aspectos como el clima, la geografía, las costumbres y tradiciones, la distancia cultural, el idioma, la lejanía a casa y diferencia horaria sistema político social, situación de desarrollo del país, restricciones… son claves a la hora de disfrutar el día a día ya que todos los aspectos anteriormente citados tienen una influencia directa en la salud, en el ocio, en los recursos que inevitablemente nos modelan el día a día en el nuevo destino

A la hora de vivir en un país no podemos mirar esos aspectos como cuando nos vamos de vacaciones, el desafío que tendremos es convivir con todas esas cosas en el día a día y para poder tomar una decisión más acertada deberemos analizar  hasta que punto me veo o veo a mi familia con la disposición y capacidad de hacer frente a esas realidades a diario.  En esto influirán las experiencias previas, nuestro país de origen… etc.

Comparto contigo algunos de los problemas recurrentes cuando uno va a trabajar al extranjero. 

CLIMA, GEOGRAFÍA & ENTORNO

Salud. Nadie piensa en la salud hasta que la pierde. Tener problemas de salud en el extranjero puede resultar muy complicado. Si tienes patologías físicas o psicológicas valora bien antes de irte y asesórate cómo influye en la salud ya que la polución, la humedad, las enfermedades comunes, la infraestructura para emergencias

Escolarización. El comienzo del curso académico cambia según el hemisferio. S i tienes hijos puede causar grandes desajustes en la escolarización al cambiar de hemisferio.

Economía familiar. Por un lado, “inversión” en ropa que tengamos que hacer. Si el clima es extremo y hace siempre calor, probablemente tengamos que comprar ropa y dejar nuestras cosas de invierno en algún lugar. Por otro lado el clima y el entorno influyen en la cesta de la compra, si es un país donde todo es importado.

DISTANCIA CULTURAL, RESTRICCIONES, SEGURIDAD…

Hay países donde existen prohibiciones, normas sociales imposiciones que son de obligado cumplimiento. Es esencial saber cuales son estas limitaciones y valorar si podemos o estamos dispuestos a afrontar lo que conlleva en el día a día.

Prohibiciones: La prohibición de conducir para las mujeres, además del impacto psicológico tiene un impacto económico al tener que emplear un chofer.

Restricciones: La obligatoriedad de una indumentaria especial si tu mujer o tu hija no quieren usarla puede ser complicado para ti o tu familia día a día.

Seguridad: Si no hay seguridad no se puede hacer muchas cosas por lo que la vida se da en clubs que suelen ser costosos.

Corrupción. Salvo que tengas matrículas especiales, deberás prever un montante de dinero que se evapore en pagos a policía por pararnos sin motivo, a precios más altos por las restricciones en aduanas o incluso corrupción…

BUROCRACIA & ECONOMÍA

Impuestos y cotizaciones. Hay que informarse bien si la cotización e impuestos será en el país de destino o en el de origen ya que sobre todo en países no desarrollados eso puede dar lugar a problemas porque no siempre hay sistemas de pensiones o ayuda al desempleo.

Los paquetes. Hay que informarse si el valor económico de los “paquetes de expatriados” están sometidos a impuestos o no, porque en muchos casos ahí va un gran monto del total: vivienda, seguros, colegios, coches, gastos por diferencia de costes de vida, viajes anuales…

Sacar dinero. Otro problema común suele ser poder sacar el salario del país, ya que hay países que no facilitan la salida de dinero del país y muchas familias expatriadas tienen los sueldos atrapados.

Bancos: hemos de saber el coste de las transferencias, tarjetas… en ocasiones la simple apertura de una cuenta puede ser un reto.

Coste de productos necesarios. En numerosas ocasiones se cree que vivir expatriado en países menso desarrollados es barato. Si lo es si vives como la gente local. Si quieres vivir con un estándar normal, el coste de vida aumenta irremediablemente.  Esto es muy personal, depende de qué necesita cada unidad familiar para vivir. En general la compra de productos importados ya sean comida, higiene, ropa, juguetes, tecnología o comer en restaurantes no locales suele disparar los gastos.

Vivienda. En muchos lugares, la vivienda alcanza precios desorbitados. En países menos desarrollados pese a lo que se suele creer, la vivienda para extranjeros suele ser extremadamente costosa ya que  las calidades suelen ser diferentes e incluso el tipo de arquitectura y barrios. Por otro lado suele ser un mercado bastante cerrado.

Si te enfrentas a un traslado y no sabes por donde empezar a buscar…

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¿Nos trasladamos? La gran decisión

Ir a vivir al extranjero es una experiencia atractiva. Los clichés se imponen y tendemos a idealizar la vida fuera de nuestro país.  Lo cierto es que vivir en otras culturas es enriquecedor, al menos así lo piensa la mayoría de los expatriados entrevistados, sin embargo, que sea una experiencia positiva no significa que sea todo fácil. 

Cuando tenemos una oferta ante nosotros es conveniente sopesar la decisión e informarse bien de los detalles. Existen muchos casos en los que familias enteras salen del país atraídos por el estímulo económico y estilo de vida y no calibran el alcance de la decisión en el plano racional.

Hay que pensar en muchos parámetros para que tu decisión se asiente en bases sólidas a partir de las que  reflexionar tu decisión de un modo racional y así aumentar las probabilidades de que tu vida en el extranjero sea positiva.

Aspectos a tener en cuenta para decidir.

Tomar una decisión de gran calibre nunca es fácil. Como en todo,siempre hay aspectos positivos y negativos. A la hora de decidir trasladarnos y cambiar radicalmente nuestra vida hemos de valorar aspectos de diversa índole, tanto los aspectos más racionales como la oferta profesional y económica como los aspectos más subjetivos y personales generalmente de índole más psicológica.  También la capacidad para decidir volver a nuestro país sin que acarree demasiadas consecuencias negativas en nuestro trabajo, en nosotros y en nuestra familia.

¿Quiero o debo ir?

Generalmente, esta sencilla pregunta suele obviarse, sin embargo la motivación de nuestra decisión será clave a la hora de resistir a los inconvenientes que surgen en todo cambio.  Irse a vivir al extranjero puede surgir de modo voluntario o por imperativo o necesidad. Esta pequeña sutileza marca en gran medida muchos aspectos posteriores de la experiencia.

Hay que ser consciente de que hay diferentes tipos de emigración por lo tanto diferentes problemas y estrategias para afrontarlo.

SALIDA VOLUNTARIA

Si la salida del país es voluntaria como en el caso de los Diplomáticos, periodistas, profesores de escuelas internacionales, altos cargos de organismos internacionales, ONG y  otros profesionales cuyos trabajos implican la vida en el extranjero,  la motivación es positiva y las condiciones suelen ser ventajosas, van arropados con una institución que les facilita los trámites burocráticos, poseen una buena posición económica,  poseen un trabajo “fijo”,  gracias a las necesidades del trabajo desde que llegan tienen un grupo social donde conocer gente “como ellos” y a la hora de afrontar los inconvenientes del país donde se encuentran saben que tienen una fecha límite.

SALIDA INVOLUNTARIA

Cuando la salida del país es “forzosa” la motivación  en muchos casos brilla por su ausencia.

Las personas salen a vivir al extranjero obligados ya sea por la situación de su país, crisis, inseguridad, pobreza o por que si no se van a cubrir un puesto corren el riesgo de perder el trabajo. En estos casos la motivación es la necesidad, no es una elección, por lo que en el aspecto psicológico la presión es mayor.

Las familias, las personas acompañantes, los hijos más grandes o dependientes y la motivación de cada uno a la hora de dejar todo es necesario tenerla en cuenta. Sus vidas cambiarán.

La parte psicológica del proceso de cambio es inevitable y se acusa más dependiendo de si la motivación y las condiciones de vida son más o menso favorables y dependiendo si se trata de un traslado voluntario o involuntario.  En la mayoría de los casos, las familias, las personas suelen omitir una realidad esencial: todos los cambios conllevan estrés. En los traslados, hay siempre unos retos psicológicos compartidos. La soledad, la frustración, la dureza de vivir en otras realidades, la impotencia antes injusticias, el miedo a lo desconocido son normales y comunes a todos. Todos los que se cambian de casa han experimentado lo agitado que puede ser un traslado incluso dentro de una misma ciudad. Si la realidad dónde vamos a integrarnos es mucho más distante  los retos aumentan. En la expatriación forzosa pueden intensificarse los sentimientos de frustración, rabia, idealización de la cultura de origen, aislamiento en guetos …

La motivación para cambiar de país teniendo en cuenta a todos los miembros de la familia,  no se toma siempre en cuenta o no se valora el impacto real que puede tener aunque la realidad es que la motivación es clave para poder disfrutar de una vida en el extranjero lo más rica y feliz para el conjunto familiar.

Te ayudamos con asesoría personalizada en el proceso de expatriación y te daremos acceso a nuestro grupo de Facebook con más de 2.500 mujeres por el mundo. Todas expatriadas, todas hispanohablantes, todas te entendemos y te ayudaremos desde la experiencia. 

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Expatriado… ¿Te sientes en casa?

Hoy trabajando en la escritura de un libro sobre comunicación digital intercultural he llegado al concepto de casa, de hogar.

Debe ser el  invierno en ésta parte del mundo, debe ser enero, debe ser la adaptación… sea lo que sea, el hecho es que me ha dejado pensativa.

¿No es una palabra preciosa?

Una casa, un hogar es algo que los que vivimos de país en país o nos trasladamos dentro de un país constantemente ponemos y quitamos como si fuera una tienda de camping.

El primer traslado es el más duro, a partir del quinto… ¡ni los notas!

Trasladarse se vuelve casi un juego, es algo emocionante.  La espera final. Sabemos que toca trasladarse, y en éstos meses, comienza a acechar la gran pregunta… ¿Cuál será el nuevo destino? Ese secreto tan bien guardado, esa complicidad en las parejas, ese volver a soñar juntos que nos espera otra aventura, empezar a buscar información y comenzar a tantear cómo es la vida allí. La emoción sube, la ilusión comienza a hervir.

Al mismo tiempo, burbujean los sentimientos negativos, comenzamos a ver las cosas de otro modo. De repente nos damos cuenta que la vida es cómo las burbujas, todo es efímero. Al saber que se nos acaba el tiempo y la realidad presente, casi siempre quedan cosas por hacer, queremos aprovechar más, y nos damos cuenta de las cosas que echaremos de menos. Aprovechamos a dar los últimos viajes en la zona, las últimas fiestas con amigos, los últimos meses de colegio, los últimos momentos en nuestra casa, nuestro hogar, quizás de nuestra chimenea o nuestra piscina…de la casa, de los olores… y no sé como pero… justo al final siempre conocemos a alguien con el que encajamos!

En unos meses, la estabilidad se evaporará en una burbuja.

Es una fuente de tristeza que ésta si, siempre la notas no hay despedida fácil (bueno, entre nosotros, algunas veces… ¡hay despedidas deseadas!)

A pesar de ser una fuente de tristeza que no se seca, es un sentimiento maravilloso. Saber que echarás de menos, que te echarán de menos significa que lograste crear algo real, que la vida te cruzó con personas que han sido importantes y que seguramente lo serán para siempre. Lo que enseñan los traslados es que a pesar de los años, a pesar de la distancia, las amistades sinceras hechas en el extranjero son para siempre.

Es una tristeza alegre, una tristeza que te da fuerza porque sabes que no estás sólo y porque sabes que al igual que encontraste esa familia prestada, en el destino nuevo, también sucederá.

Saber que en la vida, a pesar de uno quedarse solo saldrá de nuevo adelante y volverá a crear burbujas llenas de experiencias, ilusiones, aprendizaje y cariño hace que todo el proceso valga la pena.

Si uno logra ver así las cosas, el miedo, la incertidumbre y la ansiedad se evaporan también y nos llenamos de buenas sensaciones, así, logramos que preparar el traslado sea una bonita experiencia rica en emociones profundas y rica en vida.

Saber que uno se muda y poder escoger qué lleva y qué no, es un privilegio. Los que vivimos expatriados como modo de vida llevamos casi siempre un sinfín de objetos valiosos, valiosos sobre todo por los recuerdos que nos traen. Además de los recuerdos no nos quedará nada más que esos objetos, que al mirarlos nos harán revivir el momento y personas ligadas a él; el hecho de poseerlos, hace que el pasado no se evapore y llevemos nuestra historia con nosotros.

Siempre hago montones, tirar, dar a gente que lo necesita, dar a los amigos y el resto lo empaquetarán. Organizo todo con un método eficaz, pensando sobre todo en la llegada al nuevo lugar.

A mi me encanta la fase de selección antes de empaquetar. Me explico, tener todo echo un lío y pasar horas revisando todo lo que uno tiene… no me gusta, lo que me gusta es la sensación que me deja una vez termino. Me siento ligera, me siento limpia, me siento lista para volver a comenzar y afrontar los retos que seguro que llegan.

Después de más de 20 traslados, miles de kilómetros, un sinfín de experiencias y sentimientos, para mi, casa son todas esas cosas que llevamos de un lugar a otro, son los objetos con historia, con nuestra historia, son los lugares, son los olores, son los sabores, son las tradiciones, son las fotos, son los abrazos, son las risas, son las miradas cómplices… y por supuesto, casa es todos esos sitios dónde estén esas personas que nos han llenado el corazón.

 

¿Qué es casa para ti? ¿Cómo reconoces tu hogar? ¿Cómo creas un hogar para los tuyos en la expatriación?

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Expatriación, transiciones, traslados, cambios…crecimiento.

Es época de transiciones, es época de cambios, es época de traslados. Hace dos años me lancé a hacer un sueño realidad. La idea de crear una plataforma para ayudar a las familias expatriadas del modo en que lo necesitan rondaba desde hacía años en mi cabeza.

Desde que salí por primera vez a vivir a Italia a los 19 años como estudiante, durante mi recorrido como esposa acompañante y después como madre sola en el extranjero ha habido sensaciones y sentimientos recurrentes.

En cada uno de mis traslados he sentido un torbellino de sensaciones, algunas antes de irme, otras en el comienzo… Miraba alrededor y no encontraba lo que necesitaba. Muchas empresas que ayudan con los traslados, con los papeles… pero ¿Quién me ayudaba a mi?

Con el paso del tiempo, conforme he ido conociendo personas en el extranjero o extranjeros en mi país, detecté las mismas carencias.  Todos los que vivimos fuera, en algún momento sentimos y todos lo logramos superar.

Aprendí que la clave de la superación no es una fórmula mágica, cada persona es diferente, todos tenemos una mochila llena de nuestras experiencias previas, realidades, valores, cultura… y como esa mochila es tan personal, no se puede encontrar la fórmula universal que valga para todos.

La solución vino de la observación de los que me rodeaban y de la introspección. ¿Qué necesitan los que me rodean? ¿Qué es lo que me ha hecho superar los problemas en las diferentes fases de la expatriación o en cualquiera de las transiciones vitales?

  • Dejé de sentir impotencia cuando entendí que las realidades circundantes no las puedes cambiar y que a veces no debes intentar cambiarlas. Entendí que mi modo de ver el mundo, mi realidad es fruto de mi visión del mundo particular y en vez de cambiar el mundo, intento cambiar situaciones concretas.
  • Dejé de sentir frustración cuando “dejé de esperar algo”, dejé de esperar que todo saliera como estaba planeado o como estipula en los papeles, cuando dejé de esperar que si alguien dice a las 8 llegue a las 8, dejé de esperar que todas las relaciones fueran verdaderas…
  • Dejé de sentir la soledad cuando entendí que hay amigos para pasarla bien y amigos de verdad, los que están cuando no se pasa bien y duran de modo natural en la distancia y en el tiempo de modo natural. Son los que escuchan, no suelen dar soluciones pero te arropan hasta que la encuentras.
  • Dejé de sentir vacío cuando encontré  lo que me da vida, lo que me da brillo interior. Una parcela propia que cuido y que cuando la alimento, soy sólo yo; me lleno de energía,  tranquilidad y  satisfacción. Y al mirarme en el espejo encuentro la persona que soy, me brillan los ojos y ese bienestar interior se irradia a los que me rodean.
  • Aprendí con todas esas personas que aparecen de modo natural y se quedan siempre en el recuerdo con ganas de más. Relaciones “amarillas” que surgen de momentos mágicos donde la conexión es total, inesperada y de repente te ves envuelta en un desvelar de sentimientos a desconocidos en una conversación puntual, en que te prestan una ayuda generosa y desinteresada… Yo podría nombrar muchísimas personas así. Es quien te invita a un zancocho colombiano sin conocerte de nada con toda tu familia, es quien sin haberte visto más que una vez, te regala unos zapatos de flamenco para tus hijas sin esperar que los devuelvas o los pagues, es quien te confiesa un tema muy íntimo sin conocerte apenas, es quien te recibe en su casa y te hace sentir en familia, es quien te pega un abrazo sin conocerte mucho si ve que lo necesitas, es quien te pregunta de verdad cómo estás y te da pie a que te desahogues, es quien conociste superficialmente hace años y te llama para saber como estás cuando sabe que tienes una situación compleja, es quien asiste contigo a una despedida de soltera sin conocer a nadie…
  • Encontré la calma cuando acepté que la vida es aquí y ahora, que mi vida no depende de lo que me rodea, de lo que tengo e incluso de quien me rodea, que la vida depende de mi, de cómo elijo afrontar yo esas realidades, sean las que sean.
  • Encontré las soluciones cuando hablé de los problemas. Hablé de los problemas cuando reconocí que los tenía.
  • Encontré la libertad cuando decidí liberarme. Entendí que es siempre posible, sólo tenemos que responsabilizarnos y asumir que toda decisión tiene consecuencias. La no decisión es ya una decisión ejecutada de dejar en manos de los demás la propia situación.
  • Encontré la paz cuando veo a personas que se atreven a ser uno mismo, cuando veo coherencia: lo que pienso, es lo que digo, y es lo que hago. Cuando elijo ser lo que soy, cuando decidí arriesgar a vivir con mi coherencia, la coherencia de uno, quizás no sea siempre compartida pero si es siempre respetada.
  • Nunca dejé de sufrir al despedirme de los amigos y gente que son tu familia. El desgarro del adiós siempre está presente aunque hoy se que las amistades son más fuertes que los kilómetros y el tiempo.
  • Nunca me he arrepentido de dar, de arriesgar a querer, de arriesgar a aprender, de cuestionar todo lo aprendido y visto.
  • Nunca dejaré de ser curiosa, de querer aprender de la diferencia, de querer ayudar al nuevo y de estar contenta cuando las personas a las que quiero están bien.

Me traslado a vivir a mi país después de media vida dando vueltas. ¿Definitivamente? No lo sé. Tampoco me importa. Lo que me importa es que seguiré trabajando por un sueño, el sueño de ayudar a los que viven en realidades diferentes, para que las vidas de ellos, como individuos y familias sea más plena.

Solidaridad, generosidad, aprendizaje, diversidad, respeto, solidaridad y amistad: eso es la expatriación.

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Volver

Después de 19 traslados de ciudad o país vuelvo con la idea de echar raíces. Esas raíces que fueron trasplantadas tantas veces.  En breve vuelvo a cambiar de lugar de residencia. Ésta vez es diferente. Esta vez parece definitivo. Tengo que confesar que la decisión no ha sido fácil, tampoco apresurada.

Sin embargo, cada vez estoy más segura de que es lo necesario. ¿Por qué?

Porque ya ni sabía de donde era.

Después de tantos cambios seguía y creo que sigo sin saber de donde soy. Probablemente ya no lo sabré. Soy un poco de todos esos lugares donde he dejado trocitos de corazón. Sin embargo, en los momentos de mayor agobio, mi pensamiento se dirigía a Soria. Si, increíble. Pero era mi lugar refugio. Así que debo ser de Soria…

Porque era tantas cosas que ya no era ninguna.

Tanto traslado, tantos lugares, tantas culturas, me dieron muchas cosas positivas, sin embargo me volví tan ciudadana del mundo que es como si me hubiera “neutralizado”.  Lo increíble de esto es que pasó sin darme cuenta.

Me volví tan flexible, tan abierta a las nuevas culturas, las integré tanto, que un día tomando un aperitivo en casa de unos amigos españoles me sorprendí de que me pusieran aceitunas, queso cortado, jamón y unas patatas fritas con cerveza. De repente, tuve un flashback y me acordé de los aperitivos que había tenido siempre en mi casa, con las visitas. Fue como retroceder 20 años en el tiempo, a la España que dejé, a la de Castilla, a los tiempos en Soria.

Porque no sabía donde volver.

Por circunstancias de la vida, decidí poner fin a mi expatriación como “acompañante”.

Fue un proceso bien difícil. Lleno de incertidumbre, dudas sobre qué es lo correcto para mi y mis hijos, y sobre todo dudas sobre dónde instalarme.

Era tan flexible que cuando buscaba colegios para los niños me veía viviendo en todas partes. Siempre le veía algo positivo. Siempre lograba ilusionarme. Estaba mareando a los que me escuchaban. Muchos no entendían que pudiera cambiar de lugar con esa facilidad. Pensé en instalarme en Colombia, en NY o Londres. Lo barajé todo. Al final decidí volver a España.

¿Por qué a Mi país?

Porque tengo hijos. Si yo tengo este problema de pertenencia… ¿Qué será de mis hijos?

Nunca me planteé las desventajas de ese no sentirse de ningún lado. Durante mi juventud no entendía porqué tenía que sentirme de un sitio u otro. No entendía porqué la gente se empeñaba en preguntarme eso y no entendía porqué no tenía una respuesta concreta.  Antes de tener a mi primer hijo descubrí un libro que me ayudó a entender ese no saber de donde era, a saber que era normal no sentir arraigo del modo que los demás lo sienten. Durante 10 años, ese libro me ayudó a sentir que era normal no sentir arraigo, no lo necesitaba.

Sin embargo, ante las situaciones de cambio total en la vida, donde el suelo tiembla, me di cuenta de que era necesario tener un cierto arraigo para no estar perdido por completo. Yo estuve medio perdida y no quería imaginarme lo perdidos que estarían ellos. Nacieron en Turquía, y en 11 y 10años han vivido en Azerbayán, Francia y Marruecos. Nunca vivieron en España o Suiza, países de los padres. Su cultura es tan híbrida que se han inventado un modo de rezar que incluye gestos de varias religiones.

“Hablan los idiomas, pero no hablan las culturas”

Hablan los idiomas, pero no conocen dichos y bromas “clásicas”, no conocen todas las comidas, no conocen la connotación las sutilezas. Son camaleones que se integran en todas partes pero no pertenecen en ninguna. Se aproxima la adolescencia y creo que mi obligación es darles arraigo en algún lugar y que puedan tener una cultura de base.

 

¿Por qué escoger un lugar NUEVO?

Porque lo que se deja no es lo que hay.

Soy consciente que toda vuelta no es ideal. La vuelta al mismo entorno no es fácil. Normalmente se idealiza, se cree que se conoce la cultura, que se tiene gente y sin querer pensamos que nos reintegraremos en todo lo que dejamos.

El problema, es que no se sopesa la realidad. Los años que hemos estado ausentes nos han cambiado y han hecho que la gente cambie. Las personas que dejamos han encontrado un equilibrio donde no siempre nos podremos integrar fácilmente. Las experiencias en el extranjero nos cambian, nos dan una visión del mundo diferente, no es mejor ni peor, pero esa flexibilidad, esas frustraciones, esas realidades diferentes y obligadas hacen que nuestro modo de pensar cambie, que cambie nuestra manera de enfrentar la vida y los valores también.  Aparece un conflicto emocional: la soledad en tu casa.

Por otro lado, las personas que se quedan no ven o no quieren ver ese cambio. Es difícil aceptar que el hijo, que el amigo que se fue es diferente que necesita otras cosas. Un punto frecuente de problemas es la tradición de ir a comer a casa todos los domingos.  La familia, lo sigue haciendo mientras el expatriado no está, entonces piensan que a la vuelta la familia expatriada se integrará en esas rutinas familiares de domingos juntos. Sin embargo, la familia expatriada ha cambiado. Al llegar a un nuevo país no se tienen tradiciones de fin de semana eso obliga a hacer rutinas de fin de semana nuevas. En una primera fase cuando no se conoce nada se viaja, se explora el nuevo destino, poco a poco se van estableciendo las amistades y así surgen esas tradiciones de fin de semana, pero son más variables, no ha de ser la paella, puede ser una salida o un fin de semana por ahí.

 

Porque soy consciente que necesito descubrir algo nuevo para llegar plena de ilusión. Después de tantos cambios, necesito tener el estímulo de conocer algo nuevo, una región diferente a las que ya conocía y que me parece una mezcla equilibrada entre la cultura alegre, fresca y solidaria latina que adoro gracias a las amistades en el extranjero y aún tener todo de la cultura de la España que yo conocí.

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A pocas semanas de la vuelta, estoy ilusionada con el cambio, ilusionada con la nueva etapa que se abre ante nosotros. Es nuevo, es paradójico, porque es  la primera vez que el cambio significa  estabilidad.

 

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Viajar con niños

¡Viajar con niños es fácil!

El avión no ha sido nunca el modo de viajar más social. Los viajes en avión han cambiado mucho en los últimos tiempos. Los más beneficiados por el cambio, son esos pasajeros que compran un billete turista y desean un viaje como si fuera un jet privado.

Hoy, disfrutan de la situación ideal. Por 20 euros ya pueden gozar del silencio y tranquilidad. Desde que existen los ipad y otros dispositivos móviles, la vida de esos pasajeros de “espíritu de jet privado” en avión de “gente corriente”, mejoró en confort. Ahora, en vez de oír niños en los aviones;  viajan en silencio porque las pantallas calman las fieras… al menos durante un ratito. Claro, eso en depende que rutas porque en algunos destinos, parece que muchos viajeros adultos aún no saben que existen los auriculares y no parecen ser conscientes que si cada persona escucha música o ve una película o juega a juegos en un avión sin quitar el sonido… el viaje es como un mercado popular en plena hora punta.

Hoy en día es difícil ver a niños que no estén como embebidos por una pantalla en los viajes.

La vida de los padres cambió. Ahora las familias se conectan para desconectarse. Es fácil, rápido y nadie está descontento.

Antes de tener hijos veía la diferencia entre algunos niños que eran capaces de estar sentados leyendo y otros que eran como terremotos. Hoy en un avión todos los niños parecen maravillosos, “no abren el pico”. Los padres lo tenemos muy fácil hoy con llevar una pantalla, ya casi no tenemos ni que preocuparnos ni de alimentarlos, olvidarán el hambre y otras necesidades básicas mientras los dispositivos tengan batería. Así que, viajar, salir, comer y charlar tranquilos es directamente proporcional y duradero a la batería que tenga tu dispositivo y capacidad para almacenar aplicaciones y videos. Hoy parece que si a alguien se le olvida el ipad para entretener a los niños la vida se acaba.

¿Qué tal si comenzamos a pensar que es precioso viajar con nuestros hijos?

¿Por qué no, elegir utilizar los viajes y las vacaciones para crear un vínculo necesario para su desarrollo y al menos, en vacaciones observar a nuestros hijos, maravillarnos ante lo que son y aprovechar a alimentar la relación que muchas veces durante el año, con las rutinas y obligaciones descuidamos?

¿Y si, en vez de “quitárnoslos de encima” y “silenciarlos” con pantallas, para que nosotros podamos tranquilamente  mirar las nuestras, vemos lo maravilloso que es cerrar el facebook, abrir los ojos y para compartir los momentos y poder hacer y vivir experiencias juntos?

El viaje.

Yo concibo el viaje como como aventura,  experiencia compartida,  estimulación de capacidades y  descubrimiento de recursos e imaginación y aprendizaje de la vida.

Respeto: en algunos lugares hay que comportarse de cierto modo para convivir y respetar las libertades de los demás. Algo que creo que cada vez falta más.

Frustración- quiero moverme pero no puedo, me aburro…

Recursos propios: piensa en positivo, siempre hay algo que podemos hacer para mejorar nustra situación, acepta la realidad, tengo espacio restringido, medios restringidos y muchas horas por delante. ¿Qué puedo hacer? Imaginación, creatividad: crea, imagina y entretente. Aburrirse no es malo te ayuda a generar ideas.

Hace tan solo 10 años, cuando viajaba con un bebe, y al año y medio siguiente, cuando nacieron  mis dos niñas gemelas y el mayor tenía aún chupete, no había estos dispositivos. Y muchas familias viajábamos de punta a punta del planeta regularmente y tanto padres como hijos estamos todos vivos y nos hablamos…

El problema no está en los niños. Está en los padres, nosotros nos hemos hecho cómodos.

Tenemos mucho ocio pasivo y muchos, cierta adición a la hiperconexión virtual que nos genera la desconexión de la realidad de lo que no somos conscientes.

Además, tendemos a la justificación para utilizar los dispositivos como entretenimiento de los niños. Voy de vacaciones, ¿cuándo descanso yo? En el día a día corremos y estamos muy ocupados, Es cierto, pero también hay ratos de descanso. Simplemente creo que como padres hemos de plantearnos seriamente algunas cosas de base que implican claramente compromisos y sacrificios a la larga. Hay ratos para descansar, pero también creo que como padres tenemos ciertas responsabilidades. El problema es que implica más esfuerzo y preparación de parte de los padres pero eso serán recursos imprescindibles en la vida.

Hoy estoy orgullosa de decir que mis hijos son grandes viajeros y la verdad, los mejores compañeros de viaje y son capaces de hacer viajes de 8 h sin ningún tipo de dispositivo. Han logrado aprender a viajar, abrir los ojos y tener recursos para enfrentarse otras muchas cosas en su día a día.

Si deseamos que nuestros niños viajen y aprendan del viaje ayudémosles a mirar, dejemos las pantallas, y dediquemos tiempo a mirar a nuestro alrededor, a mostrarles  lo que nos rodea, a hacer que jueguen al aire libre, a leer y a otras aficiones en las que puedan desarrollar otras destrezas y usar su imaginación.

Uso responsable de pantallas.

Yo abogo por un uso responsable de los aparatos electrónicos para niños. Y nada de ipads o teléfonos como método de entretenimiento fácil con juegos, a niños de menos de 6 años como modo de calmarlos y entretenerlos.

A los niños de menos de 2 años no se les recomienda el uso de ninguna pantalla. Los niños menores de 6 años utilicen el Ipad o teléfono si no es para usarlo como DVD portátil. La creación de múltiples juegos de ordenador y apps se basa en técnicas psicológicas cuidadosamente escogidas para que los usuarios tengan adición. Presten atención a los juegos dónde se pude pasar de nivel sin cesar ya que están basados en las teorías psicológicas de que el ser humano tiende a relajarse cuando termina algo, por lo que si los niveles son siempre progresivos, nunca se terminan y nuestra atención y enfoque se concentra en esas tareas no terminadas, de ahí que numerosos juegos nos quiten mucho tiempo y energía de otras cosas. Si nos afecta a los adultos, ¡imaginen a un niño!

La AAP recomienda que se evite el uso de television y otros medios (digitales) de entretenimiento en bebés y niños menores de dos años . El cerebro del niño se desarrolla rápidamente durante estos primeros años, y los niños aprenden mejor de las interacciones con personas, no con pantallas.

La AAP recomienda que los padres establezcan “zonas libres de pantallas” en el hogar

Los niños y adolescentes máximo 1h o 2 y siempre escogiendo los contenidos.

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Expatriación, adolescencia y redes sociales. Peligro.

Whats up, que paso?

Si quieres más información acerca del uso de pantallas y niños puedes consultar el post del psicólogo Alberto Soler.

http://www.albertosoler.es/los-ninos-y-la-exposicion-a-television-moviles-y-tablets-que-dice-la-ciencia/

La asociación española de pediatría también tiene datos interesantes. http://www.aeped.es

Los niños son impresionantes. Habla con tu hijo ya prenderás de él.

Viajar sin pantallas es posible, ¿qué pantallas usabas tu cuando eras pequeño? ¿Cómo te entretenías? Los padres de hoy, fuimos niños sin pantallas, imaginación, ¡que se note!

Hay muchas opciones que compartiré en el próximo post, ¿Quieres compartir las tuyas?

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