Ex- expatriada

Han pasado ya casi cuatro años desde que escribí el primer artículo del blog. Cuatro años en los que mi vida ha cambiado radicalmente.

He vuelto en España a mi país, pero a una ciudad nueva. ¿Por qué? Por muchos motivos, pero uno que es fruto de mi miedo a la vuelta es que volvía pero continuaba la aventura en un lugar nuevo.

Son ya si no me equivoco 22 traslados (ya no los cuento). En ese primer artículo escribía “No se si podría echar raíces en un sólo lugar, casi me parece triste y aburrido tener que vivir siempre con la misma gente y las mismas costumbres”.

La verdad… hace un año aún deseaba empaquetar todo y buscar otro lugar. Hoy un año y medio después de llegar, abro un negocio en ésta ciudad…

“Los traslados son una oportunidad para hacer una limpieza, no sólo de objetos, sino de emociones, de relaciones, de todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Con cada traslado aprendo algo y cada vez viajo más ligera de banalidades llevando sólo el peso de lo importante. En cada nuevo destino, tenemos la oportunidad de re-inventarnos, pero hemos de esforzarnos en que la reinvención sea auténtica.

No siempre es fácil empezar de nuevo. Los cambios exigen un gran esfuerzo por nuestra parte para gestionar todas las emociones, personas y situaciones a la que nos enfrentamos”.

Esta vez aunque son cambios de estabilidad, exigen mucho también. Una parte, lo mismo, por otra parte es diferente. Es la primera vez que las personas no van a desaparecer. Todavía me sorprendo después de un día con amigos pensando que si quiero… ¡eso se puede repetir siempre!

He descubierto esa sensación de pertenencia. Aún vaga, pero se está forjando. Ya estoy en casa, ya me pierdo menos cuando voy a otra parte de la ciudad, y lo más emocionante…. ya me cruzo por la calle con gente que conozo y ¡nos saludamos!

La primera vez, me puse loca de alegría. Iba a hacer algo con mis hijas y me crucé con la amiga de una amiga con la que había comido una vez. La sensación de pasear y ver a alguien conocido es extraña y a la vez… emocionantisima…

Me sorprendió la sensación tan buena y la euforia que me surgió después de reconocer y ser reconocida, pero lo que me chocó más…. es que no se parara a charlar. ¿Por qué? Pues lo pensé mucho y he llegado a la conclusión de que es porque lo normal, al vivir en un sitio pequeño es cruzarte con gente que conoces por lo que pararte a algo más que hola…. no siempre es factible y menos si no te conoces.

En los meses que ha durado la obra, ha sido un descubrimiento paulatino de muchas sensaciones. Un cambio enorme. A veces me parece que estoy en una película de esas dónde alguien tiene un negocio local y la gente del barrio y algunos otros van pasando y se forma una historia con cada personaje. Eso me ha ido pasando ya. Gente que pasa todos los días, que trabajan enfrente, que han tenido el detalle de venir a saludar y desear suerte.

Hace apenas una semana que me siento en el escritorio allí todos los días. Ha habido un goteo de personas que vienen y me preguntan o cuentan cosas. Tengo que confesar que es mucho más fácil ésto que ir presentándote tu por todas partes como ocurre en la vida expatriada.

Aquí soy otra vez “la nueva”, pero es una de las pocas veces en que la gente “local” me quiere conocer y no tienen miedo que me vaya… ;))

Ahora soy la nueva, pero con un poco de tiempo… ya tendré esas relaciones y lazos con tantas personas que pasan por mi local.
Parece que al final… estoy echando raices… y la verdad… ¡me está encantando!

Ya tengo mi peluquería, ya tengo mis dos o tres sitios para ir a cenar o tomar algo tranquila, tengo un médico de confianza, rutinas en el supermercado y algo nuevo y divertido… ¡los repartidores ya me conocen!

Nunca hubiera dicho que cambiar y dejar la maleta un poco iba a ser tan bonito. Lo mejor… es qu e no tengo la sensación de rutina ni aburrimiento… Me he dado cuenta que si tu quieres poner colores en la vida… la vida puede ser un sueño real.

Sin embargo… siempre seré expatñola, porque creo que todo lo que proyecto ahora es gracias a esa vida tan rica en experiencias por todo el mundo, por todas esas personas que me he cruzado y las oportunidades que he tenido de crecer en lo personal y en lo profesional.

Quiero volver a dar las gracias a las miles de mujeres que se han unido a la comunidad en nuestro grupo facebook de mujeres expatriadas, www.sos-expat.com proyecto es la base desde la que yo he empezado a reconstruir mi vida, la que me ha dado alas para crear mi proyecto de vida y a la vez, me ha dado alegrías porque ha logrado ayudar a muchas mujeres y familias por el mundo.

Como os he dicho siempre… este blog es vuestro gracias por la fidelidad, el cariño y la confianza que me habéis dado.

Expatñola, mirada de una nómada.

Junio: "las últimas veces".

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