Volver

Después de 19 traslados de ciudad o país vuelvo con la idea de echar raíces. Esas raíces que fueron trasplantadas tantas veces.  En breve vuelvo a cambiar de lugar de residencia. Ésta vez es diferente. Esta vez parece definitivo. Tengo que confesar que la decisión no ha sido fácil, tampoco apresurada.

Sin embargo, cada vez estoy más segura de que es lo necesario. ¿Por qué?

Porque ya ni sabía de donde era.

Después de tantos cambios seguía y creo que sigo sin saber de donde soy. Probablemente ya no lo sabré. Soy un poco de todos esos lugares donde he dejado trocitos de corazón. Sin embargo, en los momentos de mayor agobio, mi pensamiento se dirigía a Soria. Si, increíble. Pero era mi lugar refugio. Así que debo ser de Soria…

Porque era tantas cosas que ya no era ninguna.

Tanto traslado, tantos lugares, tantas culturas, me dieron muchas cosas positivas, sin embargo me volví tan ciudadana del mundo que es como si me hubiera “neutralizado”.  Lo increíble de esto es que pasó sin darme cuenta.

Me volví tan flexible, tan abierta a las nuevas culturas, las integré tanto, que un día tomando un aperitivo en casa de unos amigos españoles me sorprendí de que me pusieran aceitunas, queso cortado, jamón y unas patatas fritas con cerveza. De repente, tuve un flashback y me acordé de los aperitivos que había tenido siempre en mi casa, con las visitas. Fue como retroceder 20 años en el tiempo, a la España que dejé, a la de Castilla, a los tiempos en Soria.

Porque no sabía donde volver.

Por circunstancias de la vida, decidí poner fin a mi expatriación como “acompañante”.

Fue un proceso bien difícil. Lleno de incertidumbre, dudas sobre qué es lo correcto para mi y mis hijos, y sobre todo dudas sobre dónde instalarme.

Era tan flexible que cuando buscaba colegios para los niños me veía viviendo en todas partes. Siempre le veía algo positivo. Siempre lograba ilusionarme. Estaba mareando a los que me escuchaban. Muchos no entendían que pudiera cambiar de lugar con esa facilidad. Pensé en instalarme en Colombia, en NY o Londres. Lo barajé todo. Al final decidí volver a España.

¿Por qué a Mi país?

Porque tengo hijos. Si yo tengo este problema de pertenencia… ¿Qué será de mis hijos?

Nunca me planteé las desventajas de ese no sentirse de ningún lado. Durante mi juventud no entendía porqué tenía que sentirme de un sitio u otro. No entendía porqué la gente se empeñaba en preguntarme eso y no entendía porqué no tenía una respuesta concreta.  Antes de tener a mi primer hijo descubrí un libro que me ayudó a entender ese no saber de donde era, a saber que era normal no sentir arraigo del modo que los demás lo sienten. Durante 10 años, ese libro me ayudó a sentir que era normal no sentir arraigo, no lo necesitaba.

Sin embargo, ante las situaciones de cambio total en la vida, donde el suelo tiembla, me di cuenta de que era necesario tener un cierto arraigo para no estar perdido por completo. Yo estuve medio perdida y no quería imaginarme lo perdidos que estarían ellos. Nacieron en Turquía, y en 11 y 10años han vivido en Azerbayán, Francia y Marruecos. Nunca vivieron en España o Suiza, países de los padres. Su cultura es tan híbrida que se han inventado un modo de rezar que incluye gestos de varias religiones.

“Hablan los idiomas, pero no hablan las culturas”

Hablan los idiomas, pero no conocen dichos y bromas “clásicas”, no conocen todas las comidas, no conocen la connotación las sutilezas. Son camaleones que se integran en todas partes pero no pertenecen en ninguna. Se aproxima la adolescencia y creo que mi obligación es darles arraigo en algún lugar y que puedan tener una cultura de base.

 

¿Por qué escoger un lugar NUEVO?

Porque lo que se deja no es lo que hay.

Soy consciente que toda vuelta no es ideal. La vuelta al mismo entorno no es fácil. Normalmente se idealiza, se cree que se conoce la cultura, que se tiene gente y sin querer pensamos que nos reintegraremos en todo lo que dejamos.

El problema, es que no se sopesa la realidad. Los años que hemos estado ausentes nos han cambiado y han hecho que la gente cambie. Las personas que dejamos han encontrado un equilibrio donde no siempre nos podremos integrar fácilmente. Las experiencias en el extranjero nos cambian, nos dan una visión del mundo diferente, no es mejor ni peor, pero esa flexibilidad, esas frustraciones, esas realidades diferentes y obligadas hacen que nuestro modo de pensar cambie, que cambie nuestra manera de enfrentar la vida y los valores también.  Aparece un conflicto emocional: la soledad en tu casa.

Por otro lado, las personas que se quedan no ven o no quieren ver ese cambio. Es difícil aceptar que el hijo, que el amigo que se fue es diferente que necesita otras cosas. Un punto frecuente de problemas es la tradición de ir a comer a casa todos los domingos.  La familia, lo sigue haciendo mientras el expatriado no está, entonces piensan que a la vuelta la familia expatriada se integrará en esas rutinas familiares de domingos juntos. Sin embargo, la familia expatriada ha cambiado. Al llegar a un nuevo país no se tienen tradiciones de fin de semana eso obliga a hacer rutinas de fin de semana nuevas. En una primera fase cuando no se conoce nada se viaja, se explora el nuevo destino, poco a poco se van estableciendo las amistades y así surgen esas tradiciones de fin de semana, pero son más variables, no ha de ser la paella, puede ser una salida o un fin de semana por ahí.

 

Porque soy consciente que necesito descubrir algo nuevo para llegar plena de ilusión. Después de tantos cambios, necesito tener el estímulo de conocer algo nuevo, una región diferente a las que ya conocía y que me parece una mezcla equilibrada entre la cultura alegre, fresca y solidaria latina que adoro gracias a las amistades en el extranjero y aún tener todo de la cultura de la España que yo conocí.

—-

A pocas semanas de la vuelta, estoy ilusionada con el cambio, ilusionada con la nueva etapa que se abre ante nosotros. Es nuevo, es paradójico, porque es  la primera vez que el cambio significa  estabilidad.

 

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4 comentarios sobre “Volver

  1. Isabel Contestar

    Guapa!! Que bonito lo has explicado todo!! Yo me siento igual que tú, pero sin la necesidad por ahora se arraigarme a ningún lado. Pero entiendo, perfectamente el cúmulo de emociones y pensamientos que todas estas experiencias te han provocado. Ya sabes que nada en esta vida es definitivo, por lo que simplemente, toma esta nueva etapa como una experiencia más dentro de este viaje de tu vida. Vive y disfruta del momento. El mañana ya será lo que tenga que ser…Mucha suerte con todo y sigue contándonoslo!

    • sosexpat Autor del artículoContestar

      Hola Isabel!
      Gracias por tus palabras, lo que pasa en SOS-expat es que todos nos identificamos con parte o de modo completo con las cosas. La vida nómada no es fácil, pero tiene muchas gratificaciones, entre ellas conocer personas increíbles y poder entablar lazos sólidos de amistad y apoyo mágicos en tan sólo unas horas…
      Como bien dices, la vida es un viaje, y hay que disfrutarlo! Espero pronto coordinar contigo para que nos cuentes tu maravillosa experiencia de vida, ejemplo seguro de generosidad y valentía.
      Abrazos!

  2. marina Contestar

    Hola!, me siento muy identificada porque yo volví a mi país por razones personales con mis hijos, no a mi ciudad de origen. Aún, eso que dices de no saber de dónde es uno sigue estando, se percibe; los recuerdos, momentos de una ciudad u otra en donde hemos estado , vivencias, nombres, amistades van y vienen, y acá donde hemos elegido volver si bien es mi pais en mi caso, siento qeu aun , despues de casi dos años no pertenezco, sigo siendo esa Marina que nacio en cordoba, se fue , armó y desarmó valijas una y otra vez…..
    No es fácil la vida de nómades, no es facil para el que salió volver. todo tiene su costo.
    El tema de la soledad, y de reintegrarse ( en mi caso estan a una hora de avión, mi familia)con la familia, es un GRAN TEMA.Uno comienzo de nuevo con las amistades nuevas, sigue en contacto con aquellas que fueron muy fuertes pero que están lejos. Te deseo lo mejor , sí es cierto que el cambio trae ilusión , y vívelo asi, es esa primera etapa llena de energía, de reacomodar, reinaugurar,recomenzar…. y que como dice isabel que lo que venga ya se verá. Es comenzar día por dia de nuevo. Abrazo

    • sosexpat Autor del artículoContestar

      Marina, un gustazo leer tus palabras, es enriquecedor conocer las experiencias de otras personas. Me encantaría que pudiéramos hacer una entrevista para que nos cuentes tus vivencias, especialmente en ese periodo tan complejo y olvidado que es la vuelta a tu país dejando toda una vida expatriada atrás y con familia.

      Siempre a tu disposición para escucharte!
      Abrazos!

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